CAMPINAS, Brasil. Aviagen presentó un nuevo artículo técnico desarrollado junto con investigadores de la Universidad Federal de Paraná (UFPR) para analizar cómo responden los pollos a condiciones de calor y frío y cómo esas respuestas pueden orientar decisiones de manejo dentro de los galpones.

El trabajo pone el foco en una de las variables más sensibles de la producción avícola: el ambiente.

La temperatura no solo influye en la comodidad de las aves. También puede modificar su consumo de alimento, gasto energético, desarrollo fisiológico, eficiencia alimenticia y capacidad para expresar su potencial productivo.

Del clima exterior al comportamiento de la parvada

Los pollos tienen mecanismos naturales para regular su temperatura corporal, pero su capacidad de adaptación tiene límites.

Cuando el ambiente se aleja del rango de confort, el organismo debe destinar recursos adicionales para conservar o disipar calor.

En las primeras etapas de vida, las bajas temperaturas pueden comprometer el consumo de alimento y afectar el adecuado desarrollo de los sistemas digestivo e inmunológico.

Por el contrario, cuando la temperatura supera el rango recomendado, las aves activan mecanismos de enfriamiento como el jadeo y modificaciones en el flujo sanguíneo.

Ese esfuerzo fisiológico consume energía que deja de estar disponible para crecimiento y eficiencia productiva.

El frío también representa un desafío

En producción avícola suele hablarse mucho de estrés por calor, especialmente en regiones tropicales.

Sin embargo, el frío también puede generar consecuencias importantes, sobre todo durante los primeros días de vida.

Los pollitos jóvenes tienen una capacidad limitada para regular su temperatura corporal y dependen en gran medida de las condiciones proporcionadas dentro del galpón.

Por ello, una temperatura insuficiente durante la etapa inicial puede traducirse en menor consumo, menor actividad y dificultades para alcanzar un desarrollo uniforme.

Estrés por calor: energía destinada a sobrevivir, no a crecer

Cuando las aves necesitan disipar exceso de calor, modifican su comportamiento y fisiología.

El jadeo es una de las respuestas más visibles, pero no es la única.

La disminución de actividad, los cambios en la distribución dentro del galpón y la búsqueda de zonas más frescas pueden indicar que las condiciones ambientales están superando el nivel de confort.

Desde el punto de vista productivo, esto puede tener una consecuencia directa: parte de la energía que normalmente sería utilizada para crecimiento o producción se desvía hacia mecanismos de regulación térmica.

Ventilación: mucho más que mover aire

El estudio destaca la importancia de los sistemas de ventilación para mantener condiciones adecuadas dentro del galpón.

Entre los sistemas mencionados se encuentran:

    • ventilación mínima,
    • ventilación de transición,
    • ventilación túnel,
    • enfriamiento evaporativo.

Cada uno cumple una función diferente dependiendo de la edad de las aves, temperatura interna, humedad y condiciones climáticas externas.

Una correcta gestión de la ventilación permite controlar no solo temperatura, sino también humedad, calidad del aire y concentración de gases.

Las aves también “hablan”

Uno de los mensajes más importantes del trabajo es que ningún sistema automático sustituye completamente la observación de la parvada.

La distribución de las aves dentro del galpón puede revelar mucho sobre las condiciones ambientales.

Aves agrupadas, alejadas de determinadas zonas, con respiración acelerada o con niveles de actividad diferentes a lo esperado pueden estar indicando un problema ambiental.

Por ello, la tecnología debe utilizarse junto con una observación sistemática del comportamiento.

La lectura del ambiente debe incluir tanto sensores como aves.

El ambiente como parte del bienestar animal

El manejo ambiental es también una herramienta de bienestar.

Una parvada que permanece dentro de rangos adecuados de temperatura puede dedicar más recursos a mantenimiento, crecimiento y desarrollo.

Esto permite mejorar el uso del alimento y otros insumos y contribuye a sistemas productivos más eficientes.

El artículo también relaciona este enfoque con la sostenibilidad, ya que una producción que utiliza mejor los recursos puede generar menos desperdicio y mantener mejores resultados.

Ciencia aplicada al manejo diario

El trabajo reúne a especialistas de Aviagen Brasil y de la Universidad Federal de Paraná con el objetivo de traducir fisiología aviar en recomendaciones prácticas para el campo.

Participaron Rodrigo Tedesco Guimarães, gerente de Servicios Técnicos de Aviagen Brasil; Ivan Fábio Filippini, supervisor regional de Servicios Técnicos; Alex Maiorka, profesor titular de la UFPR; e Isabella de Camargo Dias, PhD en Ciencias Veterinarias.

La colaboración entre universidad e industria permite convertir resultados científicos en herramientas que puedan utilizar productores, técnicos y responsables de granja.

Genética y manejo deben trabajar juntos

Aviagen destaca que el mejoramiento genético proporciona a las aves el potencial para alcanzar determinados niveles de salud, robustez y eficiencia.

Sin embargo, ese potencial necesita condiciones ambientales adecuadas para expresarse.

Una genética eficiente dentro de un ambiente deficiente difícilmente alcanzará su máximo desempeño.

Por ello, comprender cómo responden las aves a cambios de temperatura permite anticiparse, ajustar sistemas de ventilación y tomar decisiones antes de que aparezcan consecuencias productivas más importantes.

La lectura de ABC Avícola

En producción avícola, la temperatura no debería interpretarse únicamente como un número en un controlador.

Debe analizarse en conjunto con:

    • edad de las aves,
    • humedad,
    • velocidad del aire,
    • densidad,
    • ventilación,
    • consumo,
    • distribución de la parvada,
    • actividad y comportamiento.

La tecnología permite medir el ambiente, pero son las aves las que finalmente muestran si ese ambiente realmente está funcionando.

Un buen manejo ambiental no consiste solo en mantener una temperatura programada; consiste en interpretar continuamente la respuesta de la parvada.

Ese enfoque combina bienestar, productividad y sostenibilidad dentro de una misma decisión de manejo.


Fuente

Información basada en comunicado técnico de Aviagen, publicado el 5 de octubre de 2026, sobre el artículo desarrollado junto con la Universidad Federal de Paraná:

“Fisiología de las aves: la importancia del control del ambiente para garantizar el rendimiento de las aves en épocas de clima adverso”.