La influenza aviar altamente patógena sigue representando un desafío para la sanidad animal.

la seguridad alimentaria y la economía. FAO advierte sobre su expansión global, capacidad de mutación, impacto en múltiples especies y la necesidad de una respuesta coordinada.

Influenza aviar: cuatro razones por las que el sector avícola debe mantenerla en el radar

La influenza aviar no es únicamente un problema sanitario de las aves. Su impacto puede extenderse a la salud pública, la producción pecuaria, la seguridad alimentaria, el comercio y la economía de los países.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha insistido en la importancia de mantener una vigilancia constante sobre esta enfermedad, especialmente ante la circulación mundial del virus H5N1 de alta patogenicidad.

A continuación, resumimos cuatro aspectos que explican por qué la influenza aviar continúa siendo una prioridad para la industria avícola y los sistemas de salud animal.

1. Es una enfermedad transfronteriza y zoonótica

2. El virus continúa evolucionando

3. Su presencia es global

4. Requiere una respuesta coordinada

Es una enfermedad transfronteriza y zoonótica

La influenza aviar es causada por virus de influenza A y afecta principalmente a aves domésticas y silvestres. Sin embargo, el actual escenario sanitario ha demostrado que el virus puede detectarse también en diversas especies de mamíferos.

FAO señala que H5N1 ha sido identificado en animales como bovinos lecheros, zorros, focas, pumas e incluso animales domésticos, lo que aumenta la preocupación por su capacidad de adaptación entre especies.

Para la industria avícola, esto refuerza la necesidad de mantener estrictos programas de bioseguridad, vigilancia epidemiológica y detección temprana.

El virus continúa evolucionando

Los virus de influenza aviar tienen material genético de tipo ARN, lo que favorece una elevada capacidad de mutación y evolución.

Esta característica facilita la aparición de nuevas variantes y obliga a los sistemas de vigilancia a mantenerse actualizados. De acuerdo con la información recopilada por FAO, la detección de brotes en mamíferos ha aumentado, lo que subraya la necesidad de seguir evaluando el riesgo de transmisión entre especies.

Para los profesionales del sector, esto significa que los protocolos sanitarios no deben considerarse estáticos: deben revisarse periódicamente conforme evoluciona la situación epidemiológica.

Su presencia es global

Desde su identificación inicial en Asia, H5N1 se ha extendido a múltiples regiones del planeta.

FAO indica que se han registrado brotes en África, América, Asia y Europa, e incluso se han detectado casos en fauna silvestre de la Antártida. Desde octubre de 2022 se han reportado miles de brotes en distintas regiones del mundo.

Las consecuencias incluyen cuarentenas, restricciones de movimiento, aumento de la vigilancia y sacrificio sanitario de animales infectados.

Estas medidas, aunque necesarias para controlar la enfermedad, pueden afectar la disponibilidad de productos avícolas, las cadenas de suministro y los precios de alimentos como huevos y carne de ave.

Requiere una respuesta coordinada

La influenza aviar demuestra la importancia del enfoque Una Salud (One Health), que reconoce la relación entre la salud animal, la salud humana y el medio ambiente.

FAO trabaja junto con organismos internacionales como la Organización Mundial de Sanidad Animal, la Organización Mundial de la Salud y autoridades nacionales para mejorar la prevención, detección y respuesta frente a los brotes.

La capacitación de veterinarios, técnicos de laboratorio y profesionales de campo es una de las herramientas clave para identificar la enfermedad con rapidez y limitar su propagación.

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Vigilancia y bioseguridad: dos pilares fundamentales

Para el sector avícola, la principal lección es clara: la prevención sigue siendo una de las herramientas más efectivas.

El monitoreo constante de los lotes, el control del ingreso de personas y vehículos, la higiene y desinfección, el manejo adecuado de aves silvestres y la notificación rápida de signos compatibles con enfermedad son elementos esenciales dentro de cualquier programa de bioseguridad.

La detección temprana permite reducir el riesgo de propagación y proteger tanto la producción como la seguridad alimentaria.

Una responsabilidad compartida

La influenza aviar seguirá siendo un desafío para la producción animal mundial.

Por esta razón, productores, médicos veterinarios, técnicos, autoridades sanitarias y empresas deben mantener sistemas de vigilancia sólidos y protocolos de bioseguridad actualizados.

La información científica, la capacitación y la cooperación entre países serán fundamentales para reducir el impacto de futuros brotes.

Fuente: Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Artículo original: “Cuatro razones por las que debe prestarse atención a la gripe aviar”, publicado el 18 de junio de 2025.